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La incomunicación en la era de la comunicación

In Reflexiones Teóricas on marzo 28, 2011 at 7:18 pm

Se viven tiempos paradójicos. No se si conocéis la película Lost in translation (un clásico moderno desde el día de su estreno). Pues habla exactamente de la gran paradoja de la sociedad occidental: la falta de comunicación en la era de la comunicación. La película tiene infinidad de momentos que resaltan esta fascinante y triste paradoja. Ya a nadie le sorprende hacer una videollamada en tiempo real desde una isla perdida con un satélite espacial. A cualquier hora, desde cualquier lugar, podría comunicarme si quisiera por texto, voz e imagen de manera instantánea. Hemos superado de este modo la barrera del espacio. Pero, algo está fallando, repasemos lo aprendido en los libros de texto de primaria, la comunicación consta de 4 partes:

Emisor – Mensaje – Medio – Receptor.

Cuando hablamos de la era de la comunicación me temo que estamos exagerando mucho. En realidad nos referimos a un periodo en el que coincide un progreso técnico sobre el “medio”, y ni si quiera el  medio en general, sino el medio en la comunicación a distancia.

Paradójicamente como comentaba antes, parece como si la evolución del medio fuera inversamente proporcional al perfeccionamiento retórico del Emisor, al decaimiento del mensaje, a la sordera del receptor.  Se viven tiempos decadentes cuando el arte que se produce es decadente. La retórica agoniza, y con cada sms, anuncio televisivo o expresión coloquial recibe una puñalada más. La filosofía ha muerto y la vida por tanto también. El ejercicio por el cual se somete todo a cuestionamiento, el que nos hizo avanzar un día, ha sido anulado, perseguido por el gobierno de la estupidez. No hay mensaje, ni método, se huye de él a medida que perfeccionamos el medio. El estilo no embauca, ya no excita ni conmueve, no embelesa el corazón ni agita las alas. Las prisas de hoy zancadillean a la reflexión previa, a la meditación, al sentimiento del que todo gran mensaje se ha de servir. No puede escribirse un manifiesto revolucionario con un lenguaje pobre y precario, con un desconocimiento absoluto del hombre y la sociedad, sin haber escuchado a los sabios atentamente con anterioridad. No puede despertarse al perezoso con palabras descafeinadas, con frases ni siquiera bien hiladas, con desahogos inocuos.

¿Será la virtual urgencia del hombre actual la que nos condena a esta decadencia? No hay nada que decir ni por supuesto se tiene idea de cómo decirlo. El pueblo sospecha, intuye, percibe la verdad de algún modo, pero intenta transmitir torpemente lo que torpemente apenas entiende.

¿Y qué hay del receptor?, ¿Es el mensaje el problema?, ¿es por éste que los oídos ya no escuchan?, ¿por qué se mira hacia otra parte cuando el mensaje empieza a tener sentido?, ¿qué clase de entrenamiento anti razonamiento hemos sufrido?, ¿a qué clase de desentendimiento hemos llegado con nuestros hijos e hijas, que entregamos su formación y pensamiento a gobiernos corruptos y malditos?

¿Qué queremos decir?, ¿qué tenemos que contar? Pero es que si intentamos esbozar algo, provocamos un desalentador y vergonzoso producto, léase el manifiesto por la democracia participativa: http://democraciaparticipativa.es/content/manifiesto-por-la-democracia-participativa como excelente ejemplo de esta sonrojante decadencia. Se dice que la calidad de una sociedad se mide por la altura de sus dioses. ¿A dónde va ésta en el que los dioses son estos falsos héroes?, ¿qué se espera de un pueblo que aspira a ser personajes de ficción?, ¿A dónde vamos? ¿A donde vais despreciando al científico o al filósofo, al que desestabilizó los cimientos de la humanidad para construir una nueva, y se habla de ellos como fenómenos extraordinarios al que somos incapaces de equipararnos?, ¿Dónde ha ido la introspección? ¿y la mirada genuina y fresca con la que una vez nos miramos al espejo? El medio de hoy nos devuelve una imagen pixelada y virtual, retocada y falsa, volvamos a reflejarnos en el agua, volvamos a los textos más puros, volvamos a la técnica de la observación sin prejuicios, de la reflexión libre de vicios, al mensaje sin ruido, al emisor sabio, al medio natural, a desatascar los oídos, a enjuagar la garganta, y a entonar con claridad y convicción las nuevas revelaciones que de este modo habrán de sorprendernos.

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Imprenta vs Internet

In Reflexiones Teóricas on marzo 6, 2011 at 1:48 am

La imprenta supuso allá por el siglo XV un paso de gigante en la evolución de las sociedades occidentales, el comienzo de una nueva era: la moderna. Hasta entonces la difusión de la información y el conocimiento se hacía mediante laboriosas copias hechas a mano o por tradición oral. Lo primero suponía lentitud en el proceso, lo segundo deterioro del mensaje original. La invención de la imprenta produjo un estallido de conocimiento, de intercambio de información, divulgación científica y humanista. El tiempo se hizo más rápido, casi vertiginoso. ¿A qué nos suena? Si, a Internet. Un nuevo invento ha vuelto a suponer un paso evolutivo de magnitudes equivalentes y el comienzo de una nueva era: la digital. La velocidad con la que hoy en día se transmite un mensaje, las reproducciones posibles (casi infinitas) y el número de personas a la que puede llegar es cada vez mayor. La cantidad de cambios y la velocidad por tanto de transformación de la humanidad se ha multiplicado, lo que antes tomaba siglos ahora puede tardar meses en producirse, es posible que un ejemplo de ello sean las revoluciones que se están viviendo en los países árabes.

Qué duda cabe de que sin la imprenta, jamás hubiera existido un periodo de luces como la del renacimiento, de cuyo artículo en la Wikipedia extraigo un fragmento:

“El Renacimiento es fruto de la difusión de las ideas del humanismo, que determinaron una nueva concepción del hombre y del mundo.

El nombre «renacimiento» se utilizó porque éste retomaba los elementos de la cultura clásica. El término simboliza la reactivación del conocimiento y el progreso tras siglos de predominio de un tipo de mentalidad dogmática establecida en la Europa de la Edad Media. Esta nueva etapa planteó una nueva forma de ver el mundo y al ser humano, el interés por las artes, la política y las ciencias, revisando el teocentrismo medieval y sustituyéndolo por cierto antropocentrismo.”

¿Os suena a algo? Sí, yo también lo percibo, regresamos la mirada al ántropo. ¿No es así? ¿No será esta la misma excitación que embargó por aquel entonces a nuestros antepasados?, ¿No sería esa misma sensación de conexión entre los seres humanos la que desembocó en el renacimiento, en Da Vinci o Botticelli, en la difusión de “El contrato social” de Rousseau, inspiración para la revolución francesa y liberación de los pueblos?.

Pero internet no solo ha acelerado el proceso de intercambio de información, también ha perforado barreras políticas, esquivado férreas censuras, hoy simples blogueros cuya única arma son las palabras son considerados verdaderos enemigos del poder, perseguidos y encerrados. Esto es porque la estructura organizativa de este medio de difusión es radicalmente diferente: la jerarquía se ha derrumbado y los viejos mecanismos de control se ven impotentes ante un nuevo paradigma tecnológico, ahora, la anarquía impera y paradójicamente a lo que nos han hecho temer, funciona. Pero Internet no se queda en los blogs, la comunicación ya no es unidireccional como sucedía con la prensa escrita, la radio o la televisión. Las redes sociales, los agregadores de noticias, sistemas como twitter, son un hervidero de información producida y consumida por el pueblo, se da la interacción instantánea y a la vez permanente, otra cualidad única de Internet. Se trata pues de un contexto ideal para ejercitar a nivel universal la dialéctica de Platón. Extraigo de la Wikipedia :

“Puede definirse la dialéctica como el discurso en el que se contrapone una determinada concepción o tradición, entendida como tesis, y la muestra de los problemas y contradicciones, entendida como antítesis. De esta confrontación surge, en un tercer momento llamado síntesis, una resolución o una nueva comprensión del problema.”

La diversidad de puntos de vista sobre un mismo sujeto o tema, suceso o teoría es infinita, el relativismo por tanto impera y requiere un esfuerzo mayor de unx ciudadanx abrumadx que tiende a compararse a la máquina y debe sintetizar una ingente cantidad de información, unx ciudadanx que requiere de un entrenamiento que le ayude a distinguir entre información basura y relevante, y esté preparadx para reorganizar el contenido provechosamente.

Visionado el potencial, nos encontramos, ahora, en medio de un vacío tecnológico. Mientras proliferan y se consolidan redes sociales orientadas al ocio aún faltan por crear o madurar plataformas organizativas políticas o empresariales. El reto es grande, pero ya empiezan a florecer las primeras.

Este sistema horizontal y libre es la antesala de una nueva era, la era digital, la era, paradójicamente, más humana. Un nuevo renacimiento se despereza ante nosotros, y hay que estar a la altura.